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Llegan las Perseidas, Lluvia de Estrellas

Se ha explicado que la noche del martes 12 de agosto al miércoles 13 de agosto será el mejor momento para divisar la lluvia de meteoros Perseidas. También conocida como las Lágrimas de San Lorenzo (Ara Solis)

Todos estos mundos, todas estas moradas del espacio, todas estas repúblicas de la vida, se nos aparecieran como navíos guiados por la brújula, y llevando a través del océano celeste poblaciones que no nos tienen que temer ni los escollos, ni la ignorancia del capitán, ni la falta de combustible, ni las hambres, ni las tempestades.

Estrellas, soles, mundos errantes, cometas flamígeros, sistemas extraños, astros misteriosos, todos proclamarían la armonía, todos serían acusadores de estos espíritus que condenan la fuerza a no ser sino un atributo de la materia ciega. Y cuando, según las relaciones numéricas que ligan todos estos mundos al Sol como al corazón palpitante de un mismo ser, hayamos personificado el sistema planetario en el Sol mismo, hoguera colosal que los absorbe a todos en su resplandeciente y poderosa personalidad; entonces contemplaremos a este Sol y este sistema en su carrera a través de los vacíos infinitos, y al momento, sabiendo que todas las estrellas son otros tantos soles, rodeados como nuestro de una familia que respira a su alrededor su vida y su luz, observaremos que todas las estrellas están guiadas unas y otras por diversos movimientos, y  que en vez de estar fijas en la  inmensidad, la recorren con celeridades aterradoras, más formidables (…)

Lluvia de Estrellas

Es entonces, cuando el universo entero se presentará a nuestros ojos bajo su verdadero aspecto y las fuerzas que lo rigen proclamarán con la elocuencia maravillosamente brutal del hecho, su valor, su misión, su autoridad y su poder. Ante esos movimientos indescriptibles, y aun podemos decir inconcebibles, que arrastran en los desiertos  infinitos a esos millares de millones de soles; ante esa inmensa catarata, esa lluvia de estrellas en el infinito; ante esas rutas, esas órbitas inconmensurables, que siguen tan dócilmente como la aguja de un reloj, la manzana que cae, o la rueda de un molino siguen la gravedad; ante la obediencia de los cuerpos celestes a reglas que la mecánica y las formas del análisis pueden trazar de antemano, y ante esa condición suprema de la estabilidad y de la duración del mundo (…) ¿Quién la niega?

Camille Flammarion
Photo credit: mariajo12 / Foter / CC BY-NC