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Pomba Gira unía a los espíritus y les prometió un paraíso

En los comienzos de la creación del planeta, Zambi Opongo y Zambira Laponga, citaron a Exú Pomba Gira para que fuese a sus palacios y les diera la noticia de su creación, como se iba desarrollando todo aquí en la Tierra.

Ese mensajero de los Orixás, concurrió al palacio y una vez allí, les dijo que los espíritus vagaban sin rumba ni sentido como espirales de humo y que ellos (los espíritus), deberían expiar sus culpas materializados. Puesto que de esa manera vagaban sin conocerse y no conocían el resultado de sus castigos. Esos elementos eran los químicos, los alimentos para esos espíritus. Ella misma se comprometió a ir a otros planetas para traer otros espíritus, también castigados para juntarlos aquí con los que se encontraban en la Tierra.

La corte de Zambi, llamó a los otros Orixás para tener con ellos una reunión en donde Pomba Gira les explicaría su idea.

La reunión se realizó, estuvieron deliberando por un tiempo largo, la preocupación era que los Orixás querían recuperar esos elementos que ellos aportarían para la materialización, porque sabido es que cuando se saca y no se repone, las reservas se agotan.

Olodum que asistió en toda la conferencia y deliberación, se mantuvo callado hasta el final, en donde dijo que él se comprometía a devolver todos los elementos químicos y los alimentos de cada Orixá.

Los demás Orixás, al escuchar las sabias y tranquilizadoras palabras de Olodum, asintieron y aprobaron la idea de Pomba Gira.

Inmediatamente Pomba Gira partió hacia otros planetas y convenció a los demás espíritus que viniesen a la Tierra. Le prometió un paraíso, con engaños y mentiras y los trajo hacia la tierra que aquí las culpas se pagarán más fácil y más rápido que en el lugar en donde estaban y que jamás se arrepentirían.

Los espíritus, al ser convencidos con los engaños de Pomba Gira, aceptaron y se subieron a los dragones voladores de Pomba y vinieron hacia la Tierra. Una vez aquí, en la Tierra, se produjo el milagro de la materialización. Todo fue distinto. La decepción era enorme. Un mar de lágrimas comenzó a derramarse y aún hoy se sigue derramando. Ahora en carne propia se sufre, antes las culpas se sentían en forma espiritual, no conocían el pesado trance de la encarnación humana, el espectáculo fue deprimente, los crímenes para sostener la supervivencia comenzaron a aparecer. Las luchas interminables por un confort en algún sitio en donde se podía pasar menor dolor comenzaron y aún hoy continúan. Las iras, fobias, enojos, rencores, se mantienen aún hoy.

Orixá Tempo

El Orixá Tempo, se encargó de transportar a los buenos y a los malos. Contribuyó a formar la camada de los espíritus inferiores que luchan por perfeccionarse. Por consiguiente somos espíritus encarnados en una escala evolutiva, en la cual en cada encarnación, tenemos la oportunidad de superar ese “Karma”, e ir purificándonos, así evolucionamos para llegar algún día, volver al origen y estar aliado de la sabiduría y la gracia infinita de Zambi Opongo y Zambira Lapongá con toda su corte.

Los encargados de devolver los elementos utilizados para la materialización de los espíritus son: Omulú, que transforma el cuerpo espiritual en “Fuego Fatuo” y Olódum, que se encarga de la restitución de los elementos químicos de los restos mortales, a la naturaleza.

Esto se cumple desde el comienzo de la creación y seguirá hasta que haya vida en este planeta.

La relación del hombre con la naturaleza, es una preocupación que siempre la tuvieron las religiones Afro-brasileras. Siempre se respetó a los elementos naturales por comprender que nacemos, nos nutrimos y volvemos a la naturaleza. No importa de la forma en que se haga, siempre al finalizar la vida encarnada, devolvemos esos elementos, para volver a tomarlos, si volvemos a encarnar.

Pomba Gira

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Portada Photo credit: Joaquin Villaverde Photography / Foter / CC BY-NC-SA