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Tarot Trans de la Fotógrafa Zaida González

La exposición es titulada “El juicio final, tarot trans”

La fotógrafa chilena Zaida González, hermana de otro emblema del arte local, Jorge González, el exlíder de Los Prisioneros. La muestra fue instalada en el Centro Experimental Perrera Arte (Parque de los Reyes s/n, entre Bulnes y Cueto) SANTIAGO. CHILE,  donde permanecerá abierta hasta el jueves 26 de octubre. Entrada liberada. Estacionamiento gratuito.

El Diablo es el creador, por eso elegí a mi hermano Jorge

Entrevista realizada en Perrera Arte por Héctor Muñoz

¿Cuándo lograste concentrarte de nuevo en la obra?

-A principios de este año. En un minuto dije: “Ya, tengo que hacerlo, debo terminar”. Pero había pasado el tiempo, mis motivaciones eran otras y empecé a cambiar el proyecto, que en un principio estaba enfocado solo en el tema travesti, transexual. Entonces pensé: “¿Para qué voy a mostrar más travestis al mundo? Vamos con los travestis que yo quiero, pero los otros no tienen por qué ser travestis”

Se abrió el diafragma.

-Sí, al principio yo había planteado una cuestión medio parafernálica, pero después me di cuenta que el tarot es algo bastante místico y que no tenía nada que ver con eso. Entonces empecé a elegir modelos que, a mi parecer, de verdad podían ser parte de cada una de las cartas, de esos 22 arcanos mayores del tarot. Di un vuelco conceptual y asumí que lo trans tenía que ver con lo discriminado, lo que está al otro lado. En química trans significa estar cruzado.

Entonces en esta muestra están todos los que, para mí, de uno u otro modo han sido discriminados por ser afrodescendiente, travesti, transexual, por ser albino o colorín, por tener síndrome de down, por ser discapacitado u obeso, por ser cola. Por ser una persona retraída, callada, que de repente tiene un drama heavy y no puede sacarlo de adentro. Esos son los modelos que están acá.

Hablamos de un tremendo universo

-Lo veo como un gran bloque de seres y personas finalmente. Estos son los que están y los que somos, porque de verdad me siento parte de ellos. No es que todos sean mis amigos, porque yo soy una persona retraída que tiene pocos amigos, pero me fascina que existan en su diversidad. Desde chica, yo también me siento una persona discriminada. Por eso es como ver el reflejo en mis modelos. Por cierto que, para muchos de ellos, esa discriminación ha sido más dura por algunas de sus condiciones personales.

Curiosamente, pese a la carga conceptual del trabajo, esta muestra la sentí bastante más lúdica en relación a otras obras o serie de obras tuyas.

-Eso puede ser porque me basé en el tarot de Marsella es como bien sintético, que solo tiene líneas y colorcitos planos, que carece de volumen. Tal vez por respetar ese aspecto formal las imágenes son más lúdicas, no tan agresivas, ya que principalmente tienen que ver con simbolismos. Esta muestra es más mágica que otros trabajos que he hecho, los cuales son más críticos, se enfocan en un tema o buscan apelar a algo, apuntar a algo.

El montaje fue bastante acotado.

-Sí, además que exponer acá en la Perrera es como muy simbólico. Porque tiene una carga, una energía, no es una galería a la que vienes a ver una fotito colgada en una pared higiénica, blanca. Todo ocurrió el día y a la hora exacta, un viernes 13 de octubre. Y se llenó con todo lo que uno puede hacer en este lugar: iluminar, instalar, intervenir, más el ritual que hicieron mis amigas en la inauguración.

Sin que se lo pidamos

Zaida González nos conduce por una especie de visita guiada a su propia exposición, donde las fotos aparecen desprovistas de marco para dar la idea de cada una de las 22 cartas del tarot. Como siempre, las fotos originales se hicieron en blanco y negro, luego la artista coloreó las imágenes e hizo retoques en photoshop antes de imprimir las copias que tenemos a la vista. “Cada una de las tres celdas de la Perrera representa un capítulo”, explica la fotógrafa.

¿Cuál es el primero?

-El de la adolescencia, cuando tenemos doctrinas, como el Papa, la Papisa o el emperador que nos miran y nos dicen: “Esto debe ser”, pero no nos explican el por qué. Entonces nos volvemos locas, desatadas. Tenemos estas autoridades al frente, pero nosotras no hacemos caso y exploramos, porque estamos en la búsqueda de la sexualidad, de los cuerpos, de lo oculto, no soy hombre ni mujer, nos pasamos por la raja la homosexualidad o bisexualidad.

¿Qué pasa en la segunda celda?

-En la jaula de la juventud nos vemos solos, un poco colgados, desnudos. Estamos intimidados porque pensábamos que todo el mundo era más libre y realmente no era así, pues todos estaban muy trancados. Nos abstraemos, nos encerramos como un ermitaño y nos preparamos de nuevo para salir:

“¡Vamos, tienes que seguir nomás!”, decimos, pero viene la rueda de la fortuna, que de nuevo nos descoloca; la justicia, que nunca se sabe de dónde viene, si es la normada o la que nosotros pretendemos, y la muerte, que arrasa con todos los prejuicios. Luego, con la carta de la fuerza, nos levantamos desde el origen y con nuestras raíces. Desde el niño, desde el niño suturado, el niño roto, el niño adolorido, pero desnudo, sin ningún elemento artificial.

¿Y qué ocurre acá?

-La celda tres corresponde a la madurez. Ya sabemos lo que es la templanza, lo tuvimos que aprender a golpes. Pero vienen otras crisis, porque no significa que, porque sabes meditar o conectarte con el centro, todo está resuelto. Vienen más golpes y más fuertes, pero tenemos la Luna, porque en la soledad y en la oscuridad la pudimos conocer.

Y tenemos al Diablo, el Diablo es el creador, por eso elegí a mi hermano Jorge en ese rol. Todo lo que tú hiciste antes, todo, tu sexualidad loca, tus vicios, tus locuras de creación, tu rebeldía, lo que le hiciste al mundo, lo que todos decían de ti: que eras un huevón amargado, que eras un comunista, un homosexual, etcétera, no estaba mal.

Lo que pasa es que toda esa energía ahora se calmó. Y yo soy el Diablo aquí para decirte: todo lo que tu hiciste son tus dones, es tu creación. En esta etapa sabemos lo que es la luz, tanto en la oscuridad como en plena iluminación. Pero el mundo es mi mundo, yo me lo creo y yo disfruto.

Ya estoy metido en esto y no me puedo echar para atrás. Al final, acá estamos desnudos nuevamente con lo que importa: el Sol, la Luna, el agua, la tierra, el verde, la naturaleza y los animales, que son lo único que nos va a importar en este juicio final. Todo lo demás no vale: no me importa haber perdido casa, auto o dinero, no me importa que me estafaran. No importa, tengo mis propios dones, los que aprendí a valorar en la calma de la madurez.

Interesante, Zaida. ¿Y tú, en qué etapa de la vida te encuentras en este momento?

-Uf (ríe desatada), yo estoy por allá, al comienzo de las celdas. Ni siquiera entro en la adolescencia todavía.

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